Porque ser insomne significa quedarse demasiado tiempo a solas con uno mismo. Ahí siempre estás tú. Y no deberías.
jueves, 1 de marzo de 2012
Hasta la última sílaba
Érase una palabra enamorada de quien la escribió. Vivía encadenada, en su simple existencia de sílabas, tinta y papel, al recuerdo encendido del trazo firme pero delicado que garabateó su nacimiento. No había lugar, entre sus letras apretadas en un abrazo cursivo, para otro pensamiento. Anhelaba desesperadamente sentir de nuevo el beso fresco de la pluma entintada recorriendo sus sinuosas curvas. Ansiaba el encuentro con su amado y su mano que daba forma a todo aquello que ella era. Mas no sabía la palabra que ya había sido olvidada, sepultada entre otras tantas que representaban solo una pequeña pieza de un vasto engranaje. No sabía que nunca había tenido nada de especial, y que aquel que lo era todo para ella, podía escribirla mil veces y borrarla otras tantas, podía ponerle punto final o podía escribir "para siempre" y "amante" en la misma frase. La palabra, pobre, era "ingenua".
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