domingo, 4 de noviembre de 2012

El Caballero de la Tristeza Figurada

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, hollaba un hidalgo caballero conocido como Don Quejica de la Mancha. Vivía enamorado de la sin par dama Diabética del Toboso y obsesionado con los libros de Medicina. El Vademecun le había sorbido el seso irremediablemente hasta convertirlo en el "Caballero de la Tristeza Figurada". Andaba perdidamente sumido en su demente mundo hipocondriaco de continuos recelos. Veía mohínos donde tan solo había gente sana y feliz, cabalgaba poseído cartilla en ristre hacia la Seguridad Socia,l acometiendo duendes y estafilococos en días trasnochados, y entregaba su vida a desfacer entuertos gripales y salvaguardar la higiene íntima de damas de alta alcurnia y bajos instintos. Se hacía acompañar a perpetuidad por su fiel enfermero Sancho Pancyl 100 mg en todas sus idas y venidas de caballero pedante, montado siempre en su jumento Rociante, que padecía de incontinencia urinaria. "¡Con la eugenesia hemos topado, amigo Sancho!", exclamaba en sus delirios de salud perdida y recobrada. Y entre medias de tanto errar, suspiraba lacónico por la, no tan dulce, Diabética del Toboso, su musa, su dama, el Ibuprofeno de su herido corazón. "Mas es estocada firme de muerte, y sólo me aplacará este sinvivir en viviendo hallar en vos mi suerte, por ser vos la razón de la sinrazón de mis desafueros al no poder veros", le recitaba al verla, empero ella nada entendía por ser de condición humilde y medio sorda; y por no saber élfico también. "Ciega ando de amor, mi caballero", acertaba a responderle. Pero en realidad, su poca visión se debía a la diabetes. Y desfallecía así de amor y de sinusitis crónica el Caballero de la Tristeza Figurada; y moría así por sentirse morir entre afecciones y melindres; y enloquecía de saberse loco y sin remedio.

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