- Buenos días, ¿es usted nazi?
- ¡¿Qué dice?! ¡No!
- Ah, pues yo sí.
- ¿Por qué narices me cuenta esto?
- Bueno, por ir conociéndonos...
- ¿Y por qué truenos es usted nazi?
- ¿Por qué dice "truenos"? ¿No sería "rayos"?
- Bueno, los truenos son lo que se oye, los rayos sólo se ven, y usted y yo estamos hablando. Mas no me ha respondido.
- Pero...el trueno es únicamente la manifestación sonora del relámpago, que es el entre primordial.
- El ente primordial era mi pregunta. Los truenos eran un simple aderezo en aras de la expresividad... ¿Es eso el Mein Kampf?
- No, en realidad es el Hola, pero le he cambiado la portada porque me da vergüenza que me vean con él.
- No le entiendo, es una muy buena película, la Ola. Habla de lo suyo, creo.
- Bueno, lo mío con el surf es sólo afición, nada significativo.
- Oh, ya decía yo que parecía usted envidiablemente atlético.
- En realidad soy del Real Madrid. Por algo es el equipo blanco.
- Pues qué mala suerte, últimamente van de culo, están faltos de concentración.
- Sí, de campos.
- Bueno, el Bernabéu no está mal.
- Cabe poca gente. Y sólo tiene 11 duchas. Aún así, tiene usted razón, el equipo va a medio gas.
- Eso es porque Cristiano está flojo.
- Bah, lleva 200 años así, nada nuevo bajo el sol.
- No se preocupe, el próximo será el domingo de Ramos.
- ¿Estamos ya en Semana Santa?
- Ah, ¡pues felices fiestas!
- Una fiesta no puede ser feliz, no tiene personalidad.
- ¡Oiga, no me insulte! ¡Irradio personalidad! ¡Y dígame de una vez por qué es usted nazi!
- Pues porque no me gustan las judías.
- ¿Las judías? ¿Querrá decir los judíos no?
- No, no, las judías.
- ¿Y eso por qué?
- Dan gases.
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