Qué excusa más barata recurrir al hastio para justificar la pereza. Estoy en una etapa en la que sólo me apetece una cosa. Y eres tú. El resto me cansa, me aburre, me dispersa y adormece. No encuentro otra motivación. Pena que la compensación sea nula y las perspectivas desoladoras. Pena saber que triunfarás en lo que te importa y quedaré en la cuneta. Deliciosa meta, la mía. Acuérdate cuando consigas tu sueño de que alguna vez fuiste el mío. Aunque no te importe.

No hay comentarios:
Publicar un comentario